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Contacto físico y afecto


1463675_254852114665184_467588795_nHace un par de semanas incluí la siguiente imagen en la Fan page de Creciendo Juntos en Facebook. Los cerebros pertenecen a dos niños diferentes de tres años de edad.

El pie de foto explicaba de manera muy resumida que la diferencia entre ambos cerebros reside en la forma en que ambos niños habían sido tratados por sus madres (uno de manera normal y otro de forma extremadamente negligente). Independientemente del debate que se creó y que podrás ver pinchando en el enlace anterior, decidí que era necesario hablar un poco sobre la importancia del afecto y del contacto físico en el desarrollo humano.

En esta ocasión me he propuesto no extenderme demasiado para que te resulte más rápido leer el artículo, y por ello, me pareció apropiado limitarme a aportar una serie de datos interesantes que tal vez desconozcas:

  • En ausencia de contacto físico (en mamíferos) todas las células del organismo se niegan a desarrollarse.
  • Cuando se degradan las relaciones afectivas, se desordena la fisiología de los mamíferos (ritmo cardíaco, periodos de sueño, despertares nocturnos, tensión arterial, temperatura corporal, actividad de células inmunitarias, etc.).
  • Hubel y Wiesel ganaron el premio nobel en 1981 por sus estudios sobre la corteza cerebral, y más concretamente de la corteza visual. Entre otras cosas, establecieron que el cortex visual no se desarrolla con normalidad si no se estimula suficientemente durante el principio de la vida. Este mismo principio es aplicable al cerebro emocional.
  • Muchos estudios realizados con ratones ha concluido que la principal fuente de regulación biológica es el amor de su madre.2013-10-11 00.44.47
  • La calidad de la relación entre padres e hijos, definida por el grado de empatía de los padres y su respuesta a las necesidades emocionales del hijo, determina años más tarde la tonicidad de su sistema parasimpático, es decir, el factor preciso que favorece la coherencia y permite resistir mejor el estrés y la depresión (a mayor estrés, mayor riesgo de hipertensión arterial precoz).
  • En la vida adulta, mujeres y hombres que son “queridos/amados” presentan menos síntomas en enfermedades cardiovasculares, menos defunciones en casos de cáncer de mama, son más longevos, etc.
  • Otros estudios sobre el sistema límbico realizados por Lewis, Amini y Lennon determinaron que la relación (afectiva) es un concepto tan real y determinante como cualquier medicamento o intervención quirúrgica.
  • Piaget (eminente psicólogo conocido por sus teorías sobre el desarrollo cognitivo y de la inteligencia), postuló que la afectividad es el freno o el motor de la inteligencia.

En resumen, queda demostrado que el contacto físico emocional y el afecto son una necesidad biológica y por tanto desde Creciendo Juntos recomiendo que lo suministres sin reservas a tus hijos/as. ¡Todos saldréis beneficiados!

El mundo de las emociones


Todos los seres humanos experimentamos unas emociones básicas como la alegría, la tristeza, el miedo o la ira, pero diferimos en la manera de sentirlas y manifestarlas.

4 emociones basicasHasta aquí imagino que todos estamos de acuerdo. Pero, ¿qué son realmente las emociones?

Intentando no ser demasiado técnica, podría decir que son procesos de reacción ante acontecimientos significativos y relevantes para la persona. No son solo experiencias intrapsíquicas, sino procesos de cambio para iniciar, mantener o interrumpir una relación relevante con el entorno tanto interno como externo.

Y más importante todavía que su definición. ¿Para qué sirven las emociones?

  • Constituye una especie de señal interna del sujeto que informa al sistema cognitivo y conductual sobre si una situación es peligrosa o favorable (sensibilización emocional).
  • Guía y organiza la conducta. Juega un papel crucial, sobre todo en la infancia, como señal comunicativa (respuesta emocional).
  • De las dos anteriores podemos deducir que las emociones tienen una naturaleza preventiva y anticipatoria.

El desarrollo emocional debe considerarse en estrecha relación con el resto de los procesos del desarrollo e inmerso dentro de un contexto relacional. Los tres principales factores a tener en cuenta son la evolución de la expresión, el reconocimiento y la regulación emocional. Veamos pues, el desarrollo de cada uno de estos factores a lo largo de los años:

Expresión emocional

Durante los dos primeros meses de vida, los estados afectivos de los bebés están muy relacionados con los estímulos internos. Expresan su malestar mediante el llanto, que es el modo más poderoso que poseen para comunicar sus necesidades. La sonrisa, que comienza siendo un acto espontáneo originado por la actividad del sistema nervioso, pasa a ser voluntaria poco a poco en respuesta a situaciones que le reportan tranquilidad y bienestar.

Alrededor de los cuatro meses surge la risa y los niños ríen a carcajadas ante situaciones muy diversas. También comenzaran a expresar sorpresa, furia o tristeza.

Entre los cinco y los siete meses aparece el temor, que pretende informarte sobre su necesidad de sentirse protegidos (muy relacionado con los apegos).

Además de las emociones básicas, los seres humanos desarrollamos la capacidad de experimentar unos sentimientos más complejos. Es lo que denominamos emociones autoconscientes. Entre los 18 y los 24 meses podrás distinguir en tu hijo emociones como la empatía, el recelo o la timidez y a partir de los 2 años la vergüenza, el orgullo, la culpa y el miedo (diferente al temor del que hablaba antes).emociones

La aparición de estas emociones se relaciona con el creciente sentido del yo, de la autoconciencia, de la relación con otros y de la adaptación a las normas.

Para experimentar orgullo, vergüenza o culpa, es necesario valorar la propia conducta en relación con otras personas, con las normas y valores sociales que se han ido incorporando. Sentir miedo es otra característica de este periodo. Parte de un sentimiento de vulnerabilidad, de un yo en peligro, y promueve autodefensa y autoprotección.

A lo largo de los años las expresiones emocionales se van diferenciando cada vez más entre si, se hacen más selectivas y van ganando en intensidad, rapidez y duración.

Reconocimiento de las emociones

Los niños de pocos meses son capaces de diferenciar ciertas expresiones faciales, pero el verdadero reconocimiento que asocia significado emocional con expresión se produce a partir del cuarto mes. Y es a partir de ahí cuando empiezan a responder de forma adecuada a tus expresiones emocionales.

Esta capacidad para interpretar y responder adecuadamente se hace patente de manera más clara a finales del primer año de vida con lo que nosotros llamamos referencia social. Esto significa que ante situaciones ambiguas el niño dirigirá su mirada hacia ti y utilizará esa información como referencia social para evaluar el objeto o situación que le crea incertidumbre y regular así su propia conducta.

Los niños, además de reconocer las emociones de los demás, son capaces de empatizar o compartir sus estados afectivos. La empatía es la capacidad para compartir y sentir una emoción tal y como la siente el otro y responder con emociones complementarias. Se pueden distinguir cuatro niveles de empatía:

  • Empatía global. Durante el primer año el niño ya no es ajeno al dolor de los demás, por ejemplo, puede llorar como respuesta al llanto de otro bebé.empatia
  • Empatía egocéntrica. Del primer año en adelante, los niños ya no lloran o buscan consuelo como reacción al dolor de otra persona, sino que son conscientes de que es el otro y no él la verdadera víctima. Al mismo tiempo, intentan aliviar el dolor realizando aquello que les aliviaría a ellos (egocentrismo).
  • Empatía con los sentimientos de los demás. Hacia los 2-3 años nos encontramos con avances importantes. Ya diferencian entre el yo y los otros perfectamente y además son capaces de empatizar con sentimientos de tristeza y alegría en situaciones simples que poco a poco irán ganando complejidad hasta llegar al punto de poder empatizar con varias emociones contradictorias entre si.
  • Al final de la infancia e inicio de la adolescencia se darán situaciones empáticas con la “desgracia general” de los demás.

Entre los 3-4 años empiezan a captar las regularidades de determinadas situaciones y aprenden a “hacer guiones” en los que se asocia una situación con su respectivo estado emocional. A esto lo llamamos conocimiento situacional y un ejemplo de ello puede ser recibir un regalo = estar alegre.

Entre los 6-12 años el logro más destacado es la comprensión de que puedan existir emociones diversas e incluso contradictorias. Es lo que conocemos como ambivalencia emocional y presenta una secuencia evolutiva según la edad:

  • De 3 a 6 años los niños son incapaces de concebir que una misma situación pueda producir dos emociones sucesiva y/o simultáneamente.
  • De 6 a 7 años aceptan que hay situaciones en las que se pueden sentir dos emociones diferentes, pero siempre considerando que una de ellas sigue a la otra. Un ejemplo sería cuando se queda solo, momento en el que primero siente miedo y no se siente alegre hasta que no vuelve a ver a los padres.ambivalencia emocional
  • De 8 a 9 años admiten la probabilidad de que una situación provoque emociones contradictorias a la vez. Como la alegría y el miedo que pueden sentir al montarse por primera vez en una montaña rusa.
  • De 10 a 12 años ya son capaces de comprender y explicar que una misma situación provoque sentimientos positivos y negativos a la vez.

Regulación emocional

Tal y como vimos anteriormente la emociones favorecen la supervivencia y la adaptación humana, pero para ello, es preciso que sean flexibles, acordes a la situación y controlables.

Los bebés nacen con ciertas capacidades básicas de control emocional como cuando apartan la cara de la luz intensa que les produce malestar o como cuando succionan como manera de sentir alivio en vez de para alimentarse. Estos mecanismo rudimentarios se van desarrollando mediante factores madurativos, psicológicos y sobre todo a través de la interacción social contigo. Tú, como padre o madre, deberás ser el que le ayude a tolerar y a afrontar niveles de tensión, el que le proporcione estrategias de regulación y el que promueva en ellos sentimientos de control.

Entre los 2-3 años el dominio del lenguaje también constituirá para el niño una importante herramienta de expresión y control emocional.

Entre los 3-6 años, los niños suelen buscar apoyo social, aunque también ensayan estrategias como la distracción o la reestructuración cognitiva (“no me salió tan mal”, “no me gustaba tanto el juguete”, etc.).

Los progresos en esta etapa se hacen patentes con la aparición de su capacidad para ocultar emociones en determinadas situaciones tal y como se les ha enseñado (por ejemplo, mostrar alegría ante un regalo que no nos gusta). Esta capacidad de ocultamiento se hace mucho más eficaz entre los 5-6 años, que es cuando se hacen conscientes de que los demás pueden captar sus sentimientos. De hecho, aprenderán a ocultar sus sentimientos para desorientar a los demás y no solo por acatar las normas de los adultos.

A partir de los 6 años el control y la regulación emocional se hacen más precisos. Las estrategias de control que antes eran externas pasan a ser autorreguladoras y les ayudan a manejar las tensiones de la vida diaria. Utilizarán la distracción conductual (hacer algo abrazo_amigasagradable y que genere una emoción positiva para liberar la mente de lo desagradable) y mejorarán su capacidad de reestructuración cognitiva. Los padres seguís siendo las personas a las que acude cuando necesita alivio y consuelo, pero, a la vez, los amigos van a ir ocupando un lugar cada vez más importante a la hora de proporcionar apoyo. Hecho que se constatará claramente en los años adolescentes.

Para terminar, desde Creciendo Junto te recomiendo que ayudes a tus hijos a expresar siempre sus emociones en un contexto protegido (sin que le riñas y/o asustes) para que puedan comprenderlas y aprendan a encontrar soluciones adaptativas.

Los estilos educativos


 Si has leído los artículos anteriores de Creciendo Juntos sobre el apego (si no lo has hecho todavía, puedes hacerlo pinchando aquí), me gustaría aclarar que a medida que crecen los hijos, el apego hacia los padres se mantiene pero de manera más independiente y autónoma. Empiezan a tolerar las separaciones, adquieren nuevas capacidades, un mejor conocimiento social y mayor capacidad de autocontrol.

Aun así, los niños disfrutan de la relación con sus padres (juegan, hablan, viajan, etc.), se sienten miembros de una familia, acatan las normas, los valores y el funcionamiento de la dinámica familiar. Tu, como padre o madre, orientas la experiencia de tu hijo/a y contribuyes a su desarrollo a través del estilo educativo que emplees.

Existen multitud de estudios que relacionan el autocontrol, la independencia y la confianza en si mismo de los hijos con la conducta de los padres.

A raíz de dichos estudios, se ha llegado estilos educativosa la conclusión de que existen cuatro estilos educativos diferentes en función del nivel de afectividad, el grado de comunicación, el nivel de exigencia y el grado de control. Antes de darte más sobre cada uno de ellos, te adelanto que son los siguientes: el estilo autoritario, el democrático y el permisivo, que se divide a su vez en indulgente (o permisivo) y negligente (o indiferente según el autor).

Los padres afectuosos y comunicativos se caracterizan por mantener unas relaciones cálidas y estrechas con sus hijos, por ser sensibles a sus necesidades y por animarles a verbalizar sus deseos mostrándose abiertos a sus intereses. En el otro extremo estarían los padres fríos, hostiles, no comunicativos y dominantes.

En cuanto al control y exigencia, se refieren a las prácticas de los padres que van dirigidas a vigilar la conducta de los hijos, al cumplimento de las normas y a proponer situaciones que supongan retos y superación personal.

 ESTILO AUTORITARIO

 madrehijoLos padres con un estilo autoritario se caracterizan por ejercer un control estricto sobre el comportamiento de sus hijos, empleando amenazas verbales y/o físicas, utilizando castigos y continuas prohibiciones. Tienen un alto nivel de exigencia respecto a sus hijos sin tener en cuenta sus necesidades o características. Ni el control ni el nivel de exigencia están basados en la comunicación y el diálogo sino que son impuestos. Ejercen el control-imposición para el cumplimiento de las normas, la obediencia se considera una virtud y cuando las creencias del niño chocan con las de los padres entonces es castigado. Las manifestaciones de afecto son escasas así como la capacidad de responder a las necesidades emocionales de los hijos.

Consecuencias educativas de un estilo autoritario

  • Generan grandes sentimientos de culpabilidad cuando los niños no pueden cumplir las demandas de sus padres.
  • Se favorecen sentimientos de agresividad y odio ya que los hijos no sienten la suficiente autonomía personal.
  • Potencian conductas engañosas en los hijos para poder evitar las reprimendas y castigos de los padres.
  • Tienden a tener una pobre interiorización de valores morales ya que están más orientados a los premios y castigos que a darle valor intrínseco a los logros conseguidos.
  • Pueden tener una baja autoestima y ser dependientes.
  • Tienden a ser poco alegres, coléricos, aprensivos, fácilmente irritables y vulnerables a las tensiones.

ESTILO DEMOCRÁTICO

Igual que en el estilo autoritario, los padres con estilo democrático, ejercen control y tienen un alto nivel de exigencia sobre sus hijos. Sin embargo, se diferencian de él en que también presentan un alto nivel de comunicación y afecto. Buscan el consenso a la hora de establecer las normas, las explican y animan a la negociación. Poseen unos límites claros y exigen su cumplimiento, pero se adaptan a las características y necesidades de los hijos. Ejercen un control-guía de las normas. Les animan al esfuerzo personal y a afrontar situaciones nuevas, pero dentro de sus capacidades y teniendo en cuenta sus limitaciones.

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Consecuencias educativas de un estilo democrático

  • Desarrollan el sentido de responsabilidad para asumir las consecuencias de sus actos.
  • Presentan niveles altos de autocontrol y autoestima.
  • Son más capaces de afrontar situaciones nuevas con confianza.
  • Son persistentes en las tareas que inician.
  • Son interactivos y hábiles en las relaciones con los iguales a la vez que independientes y cariñosos.
  • Suelen tener valores morales interiorizados.
  • Presentan habilidades de trabajo en equipo.
  • Aprenden actitudes de cooperación, toma de decisiones y respeto por las normas.

ESTILO PERMISIVO

 Los padres con este estilo tienen un bajo Padres-permisivosnivel de exigencia sobre el desarrollo y madurez de sus hijos y no ejercen control sobre sus conductas ya que les permiten que sean ellos mismos los que regulen sus acciones e interacciones con los adultos. Como ya te adelanté, este estilo tiene dos subtipos:

  • Estilo indulgente o permisivo.

A pesar del bajo nivel de exigencia y el poco control, los padres son afectuosos y comunicativos con sus hijos.

  • Estilo indiferente o negligente.

Además de la poca exigencia y el bajo control, los padres son fríos, distantes y despreocupados por las necesidades de los niños. Este estilo podría adoptar tintes de maltrato por abandono o negligencia.

Consecuencias educativas de un estilo permisivo

  • Al no tener un código de conducta marcado, los hijos no suelen tener referentes y por tanto no saben a que atenerse.
  • Tienen problemas de control de impulsos.
  • Presentan dificultades para asumir responsabilidades.
  • Les faltan hábitos de esfuerzo y de trabajo para ponerse con la realización de un proyecto personal.
  • Son inmaduros y tienden a la labilidad emocional, que de manera muy simplificada podría definirse como  la presencia de respuestas emocionales desproporcionadas, súbitos cambios de humor, etc.

Quiero resaltar el hecho de que desarrollar un estilo educativo u otro es algo muy personal, muchas veces aprendido desde la infancia según nos hayan educado a nosotros mismos. Es evidente que la gran mayoría de los padres y madres buscan el mayor bienestar posible para sus hijos y lo hacen lo mejor que saben y pueden, pero desgraciadamente no siempre se consigue, a veces por falta de habilidades, desconocimiento, influencias del ambiente, etc.

Por eso estoy segura que la información del artículo de hoy te vendrá bien tanto para identificar los posibles errores que estés cometiendo como para reforzarte en todas esas conductas que estoy segura realizas de manera más que adecuada. Educar a un hijo no siempre es fácil y toda ayuda es poca. Desde Creciendo Juntos intento alentarte en esa difícil pero a la vez preciosa tarea que es criar a tu hijo/a. ¡Ánimo!

¿Qué es el apego?


apegoParece ser que se ha puesto de moda hablar del apego y suele pasar que, cuando un tema se pone de moda, nos llega demasiada información de muchos sitios diferentes sin orden ni concierto y tenemos que apañarnos como podemos para sacar algo en claro. Es por eso que tenía ganas de escribir al respecto, asentar unas bases sólidas y aclarar dudas que hayan podido surgir.

Ya te hablé en su momento del desarrollo psicomotor en la serie de tres posts: ¿Es normal que…?, y ahora, al hablar de apegos, me meto dentro de lo que llamamos el desarrollo socio-afectivo.

Lo primero que debes saber es que todos tenemos unas necesidades básicas humanas a nivel socio-afectivo que varían según la edad y que la forma en que logres cubrir estas necesidades de tus hijos dependerá, entre otros factores, del tipo de apego que crees con ellos y del estilo educativo que utilices en su crianza. Dichas necesidades son:

  • Entre 0 y 2 años: Necesidad de vínculos estables.
  • Alrededor de los 5 años: Necesidad de motivación, sensación de eficacia y autonomía.
  • Sobre los 10 años: Necesidad de interacción con iguales.
  • Rondando los 18 años: Necesidad de construir una identidad propia.

La característica más importante del ser humano es su capacidad para formar y mantener relaciones o vínculos con otras personas, que pueden variar en intensidad y en la calidad del lazo afectivo. El apego es un tipo de vínculo específico y especial con cualidades únicas que se establece entre el cuidador/es primario/s y el niño. Los elementos claves del apego son los siguientes:

  • Es una relación emocional perdurable con una persona específica.
  • Dicha relación produce seguridad, sosiego, consuelo, agrado y placer.
  • La pérdida (o la amenaza de pérdida) de la persona provoca una tremenda angustia.

¿COMO ME APEGO?

¡Muy bien! Ya sabes lo que es el apego. El siguiente paso es saber como se forman. De lo dicho anteriormente podemos deducir que un apego se crea mediante una serie de conductas que ayuden a crear una conexión emocional. Te voy a dar una palabra que deberás grabar en tu mente y que te ayudará cuando tengas dudas sobre el tipo de conductas más adecuadas en la creación de dicha conexión: IDEA. ¿Porqué IDEA? Pues muy sencillo:

IDEA

Para crear un apego adecuado un niño debe percibir que, pase lo que pase, siempre te va a tener como apoyo (incondicionalidad), también debe saber que le atenderás en el momento en el que te necesite (disponibilidad) y que serás capaz de resolver los problemas que vaya encontrando (eficacia). Tu hijo siempre…

… buscará proximidad física contigo o con las personas con las que se sienta vinculado,

… se esforzará por mantener un contacto sensorial privilegiado y

… se relacionará con el medio exterior de manera más eficaz en función de las figuras de apego con base segura que tenga.

ASPECTOS POSITIVOS

Ahora que ya sabes lo que es el apego y como se forma, toca saber que beneficios tiene la creación de apegos. Para ello, me voy a basar en la Teoría del apego de John Bowlby, que de manera resumida dice lo siguiente:

En todas las edades, los seres humanos exhiben su mayor felicidad y bienestar cuando confían en que, en su proximidad psicológica, hay una o más personas confiables que vendrán en su ayuda si tienen dificultades. Esto es especialmente aplicable cuando hablamos de niños y adolescentes.

La forma y el motivo por el que establecemos nuestros primeros vínculos está relacionado en la vida adulta con características de personalidad, con la forma en que establecemos relaciones interpersonales y con características de los procesos cognitivos y emocionales.

Los apegos desarrollan un modelo mental interno que integra creencias de uno mismo, de los demás y del mundo social en general e influye en la formación y mantenimiento de las relaciones intimas durante toda la vida de la persona.

Para no extenderme demasiado, dejo pendiente para la semana que viene otra entrada con los diferentes tipos de apego que se pueden formar y sus efectos en el desarrollo, pero no quiero acabar sin aportar la siguiente conclusión:

El apego constituye el lugar donde se aprenden las reglas de la regulación de las emociones, las reglas del comportamiento de los demás y en el que se desarrollan las expectativas de lo que se puede esperar de los otros en las relaciones interpersonales.

Por lo tanto, desde Creciendo Juntos solo me queda decir: ¡Vinculémonos!

vinculémonos