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¿Problemas de ansiedad?


Antes de hablarte sobre la ansiedad y los distintos tipos de trastornos que lleva asociados, quiero dejar claros varios conceptos que están relacionados ya que es muy importante diferenciar lo que es el miedo de una fobia y como se relaciona la ansiedad con ellos.slider33

Miedo es aquel en el que aparecen ciertas respuestas manifiestas (a nivel motor, cognitivo y psicofisiológico) que dependen de la estimulación externa (de un peligro real). Estas reacciones son adaptativas ya que aparecen para ponernos a salvo de la situación de peligro.

Fobia es aquella en la que aparecen las mismas respuestas del miedo pero sin que haya de por medio una situación real de peligro, sino una percepción subjetiva.

Ansiedad es aquella en la que predominan respuestas encubiertas (no siempre son evidentes a los demás) debido a una anticipación temerosa que depende de la estimulación interna.

¿CÓMO DIFERENCIAR UNA FOBIA DE UN MIEDO NORMAL?

Es normal que los niños y adolescentes desarrollen miedos y experimenten cierta ansiedad durante el curso de su desarrollo. Con el tiempo, los miedos normales desaparecen, pero cuando no lo hacen y empiezan a interferir con su vida y con sus actividades diarias, puede ser signo de una fobia o de un trastorno de ansiedad.

Por lo tanto, para saber si estamos ante un miedo normal deberemos atender a tres factores:

  • Su duración en el tiempo,
  • La reacción que provoca (si es o no desadaptativa) y
  • La edad del niño/a.

Miedos evolutivos

Aquí te presento una tabla con la edad normal de aparición de algunos de los miedos más comunes. Como siempre digo, cada niño es diferente y por ello debes tomar la tabla como una simple referencia.

  • De 2 a 8 meses. Miedo a personas extrañas.miedos-infantiles
  • De 0 a 1 año. Miedo a estímulos intensos y desconocidos
  • De 2 a 4 años. Miedo a animales y tormentas,
  • De 5 a 8 años. Miedo a la oscuridad, a las brujas o fantasmas, a los conflictos emocionales (seres imaginarios, soledad, escuela, etc.),
  • De 9 a 12 años. Miedo al daño físico y al ridículo,
  • De 13 a 18 años. Miedo a las relaciones interpersonales y a la pérdida de autoestima.

Además de la edad, hay que tener en cuenta el desarrollo del niño, las características del contexto en el que aparecen los miedos y las propias características de la familia (si por ejemplo tienes fobia a la sangre, es muy posible que tu hijo aprenda de ti y adquiera la misma fobia).

¿CUALES SON LOS SÍNTOMAS DE UN TRASTORNO DE ANSIEDAD?

  • Tensión motora. Todo el cuerpo se pone alerta, en tensión, como si hubiese un peligro real del que hubiera que escapar.
  • Hiperactividad vegetativa. Taquicardia, sudoración, nauseas, sensación de inestabilidad, disnea (sensación de falta de aire), disfagia (dificultad para tragar), etc.
  • Hipervigilancia. Exageración de la respuesta de alerta, sensación de que “va a pasar algo”, dificultad para concentrarse, trastornos de sueño, irritabilidad, etc.

TIPOS DE TRASTORNOS DE ANSIEDAD

Fobias específicas.

 Podemos decir que estamos ante una fobia específica cuando se producen respuestas de ansiedad, desproporcionadas y desadaptativas, por la presencia (o por su anticipación) de un estímulo concreto y no peligroso (animales, tormentas, alturas, oscuridad, sangre, inyecciones, aviones, etc.).

Trastorno por ansiedad de separación.

 Aparece una reacción de ansiedad excesiva ante la Hoardings-at-London-Bridgeseparación del hogar o de las personas a las que el niño está vinculado. Esta figura suelen ser los padres, especialmente la madre. Temen perderse de su familia o que algo malo le ocurra a un miembro de la familia si se separa de ellos.

Fobia escolar.

 Algunos la incluyen dentro de las fobias específicas, otros en las características del trastorno por ansiedad de separación. En definitiva, nos referimos a este tipo de fobia cuando existen problemas de asistencia a la escuela debido a la ansiedad excesiva experimentada en el contexto escolar, tanto si el componente principal es el miedo a la separación como si es algún aspecto específico de la situación escolar.

Fobia social.

 Miedo a hablar en público, a entrar a lugares donde hay gente sentada, a ser el centro de atención, a participar en reuniones, a asistir a fiestas, a dar o defender las propias opiniones. Estos miedos aparecen por temor a la evaluación negativa. La persona piensa que está siendo juzgado o criticado por los demás.

Trastorno de ansiedad generalizada.

 Ansiedad o preocupación excesiva, poco realista y persistente, que se presenta durante un período no inferior a seis meses en relación con dos o más circunstancias de la vida que no se pueden atribuir a otro trastorno. En adultos deben presentarse al menos seis síntomas físicos que reflejen inquietud o impaciencia, fatigabilidad fácil, dificultad concentrarse o tener mente en blanco, irritabilidad, tensión muscular, alteraciones sueño, etc. En niños bastaría con un solo síntoma de los mencionados.

Trastorno de pánico.

 Presencia recurrente de ataques de pánico (que duran entre diez minutos y varias horas) que consisten en una serie de síntomas aversivos (palpitaciones, sudoración, temblores, sensación de ahogo, Image15984nauseas, mareos o incluso desmayos, miedo a perder el control o a volverse loco, sensación de entumecimiento, escalofríos, sofocos, etc. ). Alcanzan su máxima intensidad en los primeros 10 minutos, antes de disminuir gradualmente.

 La mayoría de las personas con trastorno de pánico experimentan ansiedad generalizada entre los episodios de pánico, ansiedad anticipatoria por miedo a que vuelva a ocurrir y agorafobia (miedo a acudir a lugares donde no se puede recibir ayuda por temor a sufrir una crisis de pánico).

Trastorno obsesivo compulsivo (TOC).

 Se presentan una serie de pensamientos repetitivos (obsesiones) que generan ansiedad. Para calmar estas obsesiones aparecen las compulsiones, que son conductas repetitivas intencionales y que van destinadas a neutralizar o impedir el malestar o alguna situación temida.

 A pesar de que el TOC suele aparecer en niños, se lo reconoce como un trastorno de la salud mental relativamente común en los adolescentes, siendo 15 años la edad promedio de aparición.

COMPORTAMIENTOS TÍPICOS QUE PRODUCEN ANSIEDAD

  • Negarte a reconocer los méritos de trastorno-de-ansiedad-social-consejosuna forma de vida libre de ansiedad.
  • Llevar una vida llena de presiones, no relajado.
  • No dar a los niños la posibilidad de estar solos y obrar por si mismos.
  • Insistir en que tienen que crecer más y ser más rápidos.
  • Dar más importancia a las notas que a lo que estén aprendiendo o al hecho de que se encuentre a gusto en la escuela.
  • Comparar a tus hijos con otros niños o entre si.
  • Mencionar errores pasados.
  • Emplear la culpa o las amenazas con tus hijos.
  • Sacar partido del desprecio por si mismo de un niño desvalorizado regularmente con comentarios pensados para que no se guste.
  • Ser una persona que se siente culpable, que se lo recuerda a los chicos y que también a ellos los carga de culpabilidad.
  • Ser para tu hijo un ejemplo de persona preocupada.
  • Enseñarles a preocuparse.
  • Preocuparte demasiado por lo que haga tu niño/a.
  • Emplear un lenguaje que fomente el miedo, la culpa o los juicios externos.
  • Establecer para tus hijos normas y objetivos que no están acordes con la realidad.
  • Negarte a aceptar el comportamiento típico de tus hijos según su edad.
  • Imponer castigos sin explicarles por qué.
  • Quejarte de la vida delante de los niños.
  • Decir “si” cuando en realidad quieres decir “no”.
  • Aceptar las excusas de tus hijos sabiendo que están eludiendo responsabilidades, y en consecuencia, enseñándoles a mentir y a distorsionar la verdad.
  • Corregir constantemente a tus hijos delante de otras personas y criticarles como si eso formara parte de tu papel de padre/madre.
  • Hacer de los objetos, las adquisiciones y el dinero las cosas más importantes de su vida.
  • Poner siempre el énfasis en el futuro y en lo que llegará a ser algún día.
  • Enseñarles a competir siempre con los demás y a encontrar ridícula la cooperación.
  • Poner demasiado énfasis en la puntualidad.
  • Ser excesivamente organizado en el hogar y en la vida de ellos.
  • Ser impaciente con su modo de avanzar en la vida.
  • No hablar con ellos sobre su propia vida, sus inquietudes, sus temores y sus cosas personales.
  • No permitir que tus hijos crezcan con independencia.

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Contacto físico y afecto


1463675_254852114665184_467588795_nHace un par de semanas incluí la siguiente imagen en la Fan page de Creciendo Juntos en Facebook. Los cerebros pertenecen a dos niños diferentes de tres años de edad.

El pie de foto explicaba de manera muy resumida que la diferencia entre ambos cerebros reside en la forma en que ambos niños habían sido tratados por sus madres (uno de manera normal y otro de forma extremadamente negligente). Independientemente del debate que se creó y que podrás ver pinchando en el enlace anterior, decidí que era necesario hablar un poco sobre la importancia del afecto y del contacto físico en el desarrollo humano.

En esta ocasión me he propuesto no extenderme demasiado para que te resulte más rápido leer el artículo, y por ello, me pareció apropiado limitarme a aportar una serie de datos interesantes que tal vez desconozcas:

  • En ausencia de contacto físico (en mamíferos) todas las células del organismo se niegan a desarrollarse.
  • Cuando se degradan las relaciones afectivas, se desordena la fisiología de los mamíferos (ritmo cardíaco, periodos de sueño, despertares nocturnos, tensión arterial, temperatura corporal, actividad de células inmunitarias, etc.).
  • Hubel y Wiesel ganaron el premio nobel en 1981 por sus estudios sobre la corteza cerebral, y más concretamente de la corteza visual. Entre otras cosas, establecieron que el cortex visual no se desarrolla con normalidad si no se estimula suficientemente durante el principio de la vida. Este mismo principio es aplicable al cerebro emocional.
  • Muchos estudios realizados con ratones ha concluido que la principal fuente de regulación biológica es el amor de su madre.2013-10-11 00.44.47
  • La calidad de la relación entre padres e hijos, definida por el grado de empatía de los padres y su respuesta a las necesidades emocionales del hijo, determina años más tarde la tonicidad de su sistema parasimpático, es decir, el factor preciso que favorece la coherencia y permite resistir mejor el estrés y la depresión (a mayor estrés, mayor riesgo de hipertensión arterial precoz).
  • En la vida adulta, mujeres y hombres que son “queridos/amados” presentan menos síntomas en enfermedades cardiovasculares, menos defunciones en casos de cáncer de mama, son más longevos, etc.
  • Otros estudios sobre el sistema límbico realizados por Lewis, Amini y Lennon determinaron que la relación (afectiva) es un concepto tan real y determinante como cualquier medicamento o intervención quirúrgica.
  • Piaget (eminente psicólogo conocido por sus teorías sobre el desarrollo cognitivo y de la inteligencia), postuló que la afectividad es el freno o el motor de la inteligencia.

En resumen, queda demostrado que el contacto físico emocional y el afecto son una necesidad biológica y por tanto desde Creciendo Juntos recomiendo que lo suministres sin reservas a tus hijos/as. ¡Todos saldréis beneficiados!

El mundo de las emociones


Todos los seres humanos experimentamos unas emociones básicas como la alegría, la tristeza, el miedo o la ira, pero diferimos en la manera de sentirlas y manifestarlas.

4 emociones basicasHasta aquí imagino que todos estamos de acuerdo. Pero, ¿qué son realmente las emociones?

Intentando no ser demasiado técnica, podría decir que son procesos de reacción ante acontecimientos significativos y relevantes para la persona. No son solo experiencias intrapsíquicas, sino procesos de cambio para iniciar, mantener o interrumpir una relación relevante con el entorno tanto interno como externo.

Y más importante todavía que su definición. ¿Para qué sirven las emociones?

  • Constituye una especie de señal interna del sujeto que informa al sistema cognitivo y conductual sobre si una situación es peligrosa o favorable (sensibilización emocional).
  • Guía y organiza la conducta. Juega un papel crucial, sobre todo en la infancia, como señal comunicativa (respuesta emocional).
  • De las dos anteriores podemos deducir que las emociones tienen una naturaleza preventiva y anticipatoria.

El desarrollo emocional debe considerarse en estrecha relación con el resto de los procesos del desarrollo e inmerso dentro de un contexto relacional. Los tres principales factores a tener en cuenta son la evolución de la expresión, el reconocimiento y la regulación emocional. Veamos pues, el desarrollo de cada uno de estos factores a lo largo de los años:

Expresión emocional

Durante los dos primeros meses de vida, los estados afectivos de los bebés están muy relacionados con los estímulos internos. Expresan su malestar mediante el llanto, que es el modo más poderoso que poseen para comunicar sus necesidades. La sonrisa, que comienza siendo un acto espontáneo originado por la actividad del sistema nervioso, pasa a ser voluntaria poco a poco en respuesta a situaciones que le reportan tranquilidad y bienestar.

Alrededor de los cuatro meses surge la risa y los niños ríen a carcajadas ante situaciones muy diversas. También comenzaran a expresar sorpresa, furia o tristeza.

Entre los cinco y los siete meses aparece el temor, que pretende informarte sobre su necesidad de sentirse protegidos (muy relacionado con los apegos).

Además de las emociones básicas, los seres humanos desarrollamos la capacidad de experimentar unos sentimientos más complejos. Es lo que denominamos emociones autoconscientes. Entre los 18 y los 24 meses podrás distinguir en tu hijo emociones como la empatía, el recelo o la timidez y a partir de los 2 años la vergüenza, el orgullo, la culpa y el miedo (diferente al temor del que hablaba antes).emociones

La aparición de estas emociones se relaciona con el creciente sentido del yo, de la autoconciencia, de la relación con otros y de la adaptación a las normas.

Para experimentar orgullo, vergüenza o culpa, es necesario valorar la propia conducta en relación con otras personas, con las normas y valores sociales que se han ido incorporando. Sentir miedo es otra característica de este periodo. Parte de un sentimiento de vulnerabilidad, de un yo en peligro, y promueve autodefensa y autoprotección.

A lo largo de los años las expresiones emocionales se van diferenciando cada vez más entre si, se hacen más selectivas y van ganando en intensidad, rapidez y duración.

Reconocimiento de las emociones

Los niños de pocos meses son capaces de diferenciar ciertas expresiones faciales, pero el verdadero reconocimiento que asocia significado emocional con expresión se produce a partir del cuarto mes. Y es a partir de ahí cuando empiezan a responder de forma adecuada a tus expresiones emocionales.

Esta capacidad para interpretar y responder adecuadamente se hace patente de manera más clara a finales del primer año de vida con lo que nosotros llamamos referencia social. Esto significa que ante situaciones ambiguas el niño dirigirá su mirada hacia ti y utilizará esa información como referencia social para evaluar el objeto o situación que le crea incertidumbre y regular así su propia conducta.

Los niños, además de reconocer las emociones de los demás, son capaces de empatizar o compartir sus estados afectivos. La empatía es la capacidad para compartir y sentir una emoción tal y como la siente el otro y responder con emociones complementarias. Se pueden distinguir cuatro niveles de empatía:

  • Empatía global. Durante el primer año el niño ya no es ajeno al dolor de los demás, por ejemplo, puede llorar como respuesta al llanto de otro bebé.empatia
  • Empatía egocéntrica. Del primer año en adelante, los niños ya no lloran o buscan consuelo como reacción al dolor de otra persona, sino que son conscientes de que es el otro y no él la verdadera víctima. Al mismo tiempo, intentan aliviar el dolor realizando aquello que les aliviaría a ellos (egocentrismo).
  • Empatía con los sentimientos de los demás. Hacia los 2-3 años nos encontramos con avances importantes. Ya diferencian entre el yo y los otros perfectamente y además son capaces de empatizar con sentimientos de tristeza y alegría en situaciones simples que poco a poco irán ganando complejidad hasta llegar al punto de poder empatizar con varias emociones contradictorias entre si.
  • Al final de la infancia e inicio de la adolescencia se darán situaciones empáticas con la “desgracia general” de los demás.

Entre los 3-4 años empiezan a captar las regularidades de determinadas situaciones y aprenden a “hacer guiones” en los que se asocia una situación con su respectivo estado emocional. A esto lo llamamos conocimiento situacional y un ejemplo de ello puede ser recibir un regalo = estar alegre.

Entre los 6-12 años el logro más destacado es la comprensión de que puedan existir emociones diversas e incluso contradictorias. Es lo que conocemos como ambivalencia emocional y presenta una secuencia evolutiva según la edad:

  • De 3 a 6 años los niños son incapaces de concebir que una misma situación pueda producir dos emociones sucesiva y/o simultáneamente.
  • De 6 a 7 años aceptan que hay situaciones en las que se pueden sentir dos emociones diferentes, pero siempre considerando que una de ellas sigue a la otra. Un ejemplo sería cuando se queda solo, momento en el que primero siente miedo y no se siente alegre hasta que no vuelve a ver a los padres.ambivalencia emocional
  • De 8 a 9 años admiten la probabilidad de que una situación provoque emociones contradictorias a la vez. Como la alegría y el miedo que pueden sentir al montarse por primera vez en una montaña rusa.
  • De 10 a 12 años ya son capaces de comprender y explicar que una misma situación provoque sentimientos positivos y negativos a la vez.

Regulación emocional

Tal y como vimos anteriormente la emociones favorecen la supervivencia y la adaptación humana, pero para ello, es preciso que sean flexibles, acordes a la situación y controlables.

Los bebés nacen con ciertas capacidades básicas de control emocional como cuando apartan la cara de la luz intensa que les produce malestar o como cuando succionan como manera de sentir alivio en vez de para alimentarse. Estos mecanismo rudimentarios se van desarrollando mediante factores madurativos, psicológicos y sobre todo a través de la interacción social contigo. Tú, como padre o madre, deberás ser el que le ayude a tolerar y a afrontar niveles de tensión, el que le proporcione estrategias de regulación y el que promueva en ellos sentimientos de control.

Entre los 2-3 años el dominio del lenguaje también constituirá para el niño una importante herramienta de expresión y control emocional.

Entre los 3-6 años, los niños suelen buscar apoyo social, aunque también ensayan estrategias como la distracción o la reestructuración cognitiva (“no me salió tan mal”, “no me gustaba tanto el juguete”, etc.).

Los progresos en esta etapa se hacen patentes con la aparición de su capacidad para ocultar emociones en determinadas situaciones tal y como se les ha enseñado (por ejemplo, mostrar alegría ante un regalo que no nos gusta). Esta capacidad de ocultamiento se hace mucho más eficaz entre los 5-6 años, que es cuando se hacen conscientes de que los demás pueden captar sus sentimientos. De hecho, aprenderán a ocultar sus sentimientos para desorientar a los demás y no solo por acatar las normas de los adultos.

A partir de los 6 años el control y la regulación emocional se hacen más precisos. Las estrategias de control que antes eran externas pasan a ser autorreguladoras y les ayudan a manejar las tensiones de la vida diaria. Utilizarán la distracción conductual (hacer algo abrazo_amigasagradable y que genere una emoción positiva para liberar la mente de lo desagradable) y mejorarán su capacidad de reestructuración cognitiva. Los padres seguís siendo las personas a las que acude cuando necesita alivio y consuelo, pero, a la vez, los amigos van a ir ocupando un lugar cada vez más importante a la hora de proporcionar apoyo. Hecho que se constatará claramente en los años adolescentes.

Para terminar, desde Creciendo Junto te recomiendo que ayudes a tus hijos a expresar siempre sus emociones en un contexto protegido (sin que le riñas y/o asustes) para que puedan comprenderlas y aprendan a encontrar soluciones adaptativas.

Los estilos educativos


 Si has leído los artículos anteriores de Creciendo Juntos sobre el apego (si no lo has hecho todavía, puedes hacerlo pinchando aquí), me gustaría aclarar que a medida que crecen los hijos, el apego hacia los padres se mantiene pero de manera más independiente y autónoma. Empiezan a tolerar las separaciones, adquieren nuevas capacidades, un mejor conocimiento social y mayor capacidad de autocontrol.

Aun así, los niños disfrutan de la relación con sus padres (juegan, hablan, viajan, etc.), se sienten miembros de una familia, acatan las normas, los valores y el funcionamiento de la dinámica familiar. Tu, como padre o madre, orientas la experiencia de tu hijo/a y contribuyes a su desarrollo a través del estilo educativo que emplees.

Existen multitud de estudios que relacionan el autocontrol, la independencia y la confianza en si mismo de los hijos con la conducta de los padres.

A raíz de dichos estudios, se ha llegado estilos educativosa la conclusión de que existen cuatro estilos educativos diferentes en función del nivel de afectividad, el grado de comunicación, el nivel de exigencia y el grado de control. Antes de darte más sobre cada uno de ellos, te adelanto que son los siguientes: el estilo autoritario, el democrático y el permisivo, que se divide a su vez en indulgente (o permisivo) y negligente (o indiferente según el autor).

Los padres afectuosos y comunicativos se caracterizan por mantener unas relaciones cálidas y estrechas con sus hijos, por ser sensibles a sus necesidades y por animarles a verbalizar sus deseos mostrándose abiertos a sus intereses. En el otro extremo estarían los padres fríos, hostiles, no comunicativos y dominantes.

En cuanto al control y exigencia, se refieren a las prácticas de los padres que van dirigidas a vigilar la conducta de los hijos, al cumplimento de las normas y a proponer situaciones que supongan retos y superación personal.

 ESTILO AUTORITARIO

 madrehijoLos padres con un estilo autoritario se caracterizan por ejercer un control estricto sobre el comportamiento de sus hijos, empleando amenazas verbales y/o físicas, utilizando castigos y continuas prohibiciones. Tienen un alto nivel de exigencia respecto a sus hijos sin tener en cuenta sus necesidades o características. Ni el control ni el nivel de exigencia están basados en la comunicación y el diálogo sino que son impuestos. Ejercen el control-imposición para el cumplimiento de las normas, la obediencia se considera una virtud y cuando las creencias del niño chocan con las de los padres entonces es castigado. Las manifestaciones de afecto son escasas así como la capacidad de responder a las necesidades emocionales de los hijos.

Consecuencias educativas de un estilo autoritario

  • Generan grandes sentimientos de culpabilidad cuando los niños no pueden cumplir las demandas de sus padres.
  • Se favorecen sentimientos de agresividad y odio ya que los hijos no sienten la suficiente autonomía personal.
  • Potencian conductas engañosas en los hijos para poder evitar las reprimendas y castigos de los padres.
  • Tienden a tener una pobre interiorización de valores morales ya que están más orientados a los premios y castigos que a darle valor intrínseco a los logros conseguidos.
  • Pueden tener una baja autoestima y ser dependientes.
  • Tienden a ser poco alegres, coléricos, aprensivos, fácilmente irritables y vulnerables a las tensiones.

ESTILO DEMOCRÁTICO

Igual que en el estilo autoritario, los padres con estilo democrático, ejercen control y tienen un alto nivel de exigencia sobre sus hijos. Sin embargo, se diferencian de él en que también presentan un alto nivel de comunicación y afecto. Buscan el consenso a la hora de establecer las normas, las explican y animan a la negociación. Poseen unos límites claros y exigen su cumplimiento, pero se adaptan a las características y necesidades de los hijos. Ejercen un control-guía de las normas. Les animan al esfuerzo personal y a afrontar situaciones nuevas, pero dentro de sus capacidades y teniendo en cuenta sus limitaciones.

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Consecuencias educativas de un estilo democrático

  • Desarrollan el sentido de responsabilidad para asumir las consecuencias de sus actos.
  • Presentan niveles altos de autocontrol y autoestima.
  • Son más capaces de afrontar situaciones nuevas con confianza.
  • Son persistentes en las tareas que inician.
  • Son interactivos y hábiles en las relaciones con los iguales a la vez que independientes y cariñosos.
  • Suelen tener valores morales interiorizados.
  • Presentan habilidades de trabajo en equipo.
  • Aprenden actitudes de cooperación, toma de decisiones y respeto por las normas.

ESTILO PERMISIVO

 Los padres con este estilo tienen un bajo Padres-permisivosnivel de exigencia sobre el desarrollo y madurez de sus hijos y no ejercen control sobre sus conductas ya que les permiten que sean ellos mismos los que regulen sus acciones e interacciones con los adultos. Como ya te adelanté, este estilo tiene dos subtipos:

  • Estilo indulgente o permisivo.

A pesar del bajo nivel de exigencia y el poco control, los padres son afectuosos y comunicativos con sus hijos.

  • Estilo indiferente o negligente.

Además de la poca exigencia y el bajo control, los padres son fríos, distantes y despreocupados por las necesidades de los niños. Este estilo podría adoptar tintes de maltrato por abandono o negligencia.

Consecuencias educativas de un estilo permisivo

  • Al no tener un código de conducta marcado, los hijos no suelen tener referentes y por tanto no saben a que atenerse.
  • Tienen problemas de control de impulsos.
  • Presentan dificultades para asumir responsabilidades.
  • Les faltan hábitos de esfuerzo y de trabajo para ponerse con la realización de un proyecto personal.
  • Son inmaduros y tienden a la labilidad emocional, que de manera muy simplificada podría definirse como  la presencia de respuestas emocionales desproporcionadas, súbitos cambios de humor, etc.

Quiero resaltar el hecho de que desarrollar un estilo educativo u otro es algo muy personal, muchas veces aprendido desde la infancia según nos hayan educado a nosotros mismos. Es evidente que la gran mayoría de los padres y madres buscan el mayor bienestar posible para sus hijos y lo hacen lo mejor que saben y pueden, pero desgraciadamente no siempre se consigue, a veces por falta de habilidades, desconocimiento, influencias del ambiente, etc.

Por eso estoy segura que la información del artículo de hoy te vendrá bien tanto para identificar los posibles errores que estés cometiendo como para reforzarte en todas esas conductas que estoy segura realizas de manera más que adecuada. Educar a un hijo no siempre es fácil y toda ayuda es poca. Desde Creciendo Juntos intento alentarte en esa difícil pero a la vez preciosa tarea que es criar a tu hijo/a. ¡Ánimo!

Estimulando a tu pequeñín


La semana pasada te hablé de la Psicología evolutiva y de como ésta establecía lo que se considera el desarrollo normal de un niño/a. Te presenté una guía con los hitos o etapas más importantes del desarrollo psicomotor y descubrimos que en el primer año de vida se producen una cantidad enorme de avances que sirven de base para posteriores adquisiciones.

Me gustaría aclarar que, por ahora, me estoy centrando en el desarrollo psicomotriz, pero mientras esto ocurre, también se van desarrollando el ámbito intelectual y el afectivo. Además, no hay un desarrollo posterior al otro, van ocurriendo a la vez. Aunque ya hablaremos más adelante de ellos para no liarnos con demasiada información. Como decía mi abuela: “Despacito y buena letra”.Collection of a baby boy's behavior

El caso es que me comprometí a darte una serie de consejos para ayudar y estimular a tu hijo/a en su desarrollo. Y como lo prometido es deuda, aquí estoy de nuevo, ordenando ideas para poder presentártelas de la manera más clara posible.

Para empezar, dentro de la división por edades, diferenciaré los ejercicios que potencian el desarrollo locomotor de los que potencian la coordinación viso-manual (ojo-mano) y la prensión. Aunque como ya viene siendo costumbre, te recuerdo que esta guía es una sugerencia y no debe tomarse de manera estricta. ¡Cada niño tiene su ritmo y no hay que presionarle!

De 0 a 3 meses

Locomoción

    • No le abrigues en exceso ni le vistas con prendas apretadas para que tenga movilidad.
    • Frótale suavemente los brazos (de hombros a manos) y las piernas (de muslos a pies).
    • Tómale las manos y muévelas suavemente de arriba-abajo y de dentro-fuera. Repite con sus pies. Flexiónale codos y rodillas.
    • No le dejes acostado/a ni le lleves en brazos siempre en la misma posición.
    • Apoyado en tu vientre, en posición horizontal, cántale, háblale, acaríciale, etc., para que levante la cabeza.
    • Ofrécele juguetes a un lado y al otro para que gire la cabeza.
    • Siéntale brevemente sobre las rodillas con su espalda apoyada en tu vientre.
    • Levántale hacia lo alto, pero sin “lanzarle por el aire” (provoca angustia).
    • Mecer boca abajo con las manos, una a la altura del pecho y otra en las rodillas.
    • No estimular la marcha todavía (sus piernas aún no están preparadas para soportar su peso y se le podrían arquear).
    • No utilices una almohada ni un colchón demasiado blando.

Coordinación viso-manual y prensión

  • En los momentos en los que no duerma, pero esté en la cuna, colócale una barra con objetos llamativos, brillantes o que hagan algún sonido.
  • Pon tu cara cerca de la del bebé, y cuando fije su mirada en ella, muévete lentamente para que la siga.
  • Deja a la vista algún juguete móvil para que lo mire y agite los brazos al verlo. Colocar un sonajero a su alcance para que lo coja.
  • Cuando esté despierto no le dejes mucho tiempo solo. Tenle cerca para que mire y escuche.
  • Durante la toma, háblale o cántale para que mire hacia arriba.002-BAB-D042.tif
  • Coloca tu dedo en la palma de su mano para estimular el reflejo de Grasping (automatismo de cerrar la mano). Si no lo hace, ayúdale.
  • Si tienes las manitas cerradas, acaríciale el dorso, bésale las manos, ayúdale a dar palmitas, a que se acaricie el rostro, etc.
  • Júntale las manos en la línea media y haz que se las toque.

De 4 a 6 meses

Locomoción

  • De pie, sobre tus rodillas, cógele por las axilas y juega a flexionar y estirar las piernas un ratito.
  • Mantenle sentado con almohadones cada vez más tiempo.
  • Acostado boca arriba: flexiónale las piernas o cógele las manitas y ve tirando lentamente para que se incorpore hasta quedar sentado. También puedes mover un juguete cerca de él para que se vuelva y quede de costado o llamar su atención con ese mismo objeto a la altura de sus pies para que levante la cabeza al mirarlo.desarrollo-psicomotor-bebe-5-meses
  • Tumbado boca abajo: muéstrale un juguete para que intente cogerlo con una mano y se apoye con el brazo o ponte cerca y llámale para que practique el arrastre (para ayudarle, pon tus manos en la planta de sus pies, le servirá de apoyo).
  • Apóyale sobre los pies para que las piernas vayan tomando fuerza.
  • Estimúlale para que se siente sin el apoyo de las manos. ¡Apláudele si lo consigue!
  • Cógele del tronco e inclínale hacia delante para que apoye sus manos y piernas en reacción de defensa.
  • Sentado “a caballito” sobre tus rodillas, ve levantando las piernas para que intente mantener el equilibrio.

Coordinación viso-manual y prensión

  • Coloca tu cara en su tripa y estimúlale para que coja tu cabeza.
  • Coge al bebé, súbelo suavemente y llámale para que dirija su cabeza hacia abajo.
  • Con un sonajero: Dale preferiblemente un sonajero de mango largo, no demasiado grueso y otro de cuna. Ofréceselo en posición horizontal primero para que lo coja con las dos manos y luego en vertical para que lo sostenga con una.
  • Coge algo que llame su atención e intenta que lo siga con la vista mientras lo mueves lentamente hacia arriba, hacia abajo, izquierda, derecha, más lejos, más cerca hasta ponerle en contacto con él. Intenta usar objetos cada vez más pequeños.
  • Colóca un móvil al pie de la cuna, y cuando estés de paseo, muéstrale cosas que no estén demasiado cerca.
  • Ofrécele papeles de varias texturas para estrujar, con cuidado de que no se los lleve a la boca y se pueda atragantar.
  • Ponle un cubo pequeño y vistoso encima de la mesa para que lo pueda coger. Con el mismo cubo o con una cuchara, déjale sobre la mesa para que los pueda golpear en ella.

De 7 a 9 meses

Locomoción

  • Boca abajo: Llámale desde atrás para ver si se gira y se arrastra hacia aGateo ti. Una variante es poniéndole obstáculos (una pelota, almohadones, tu misma, etc.) para ver como los supera (si pasa por encima, los rodea, etc.).
  • Otro ejercicio partiendo de esta posición consiste en pasarle una faja (o pañuelo) grande por el pecho y el vientre y levantarle para estimular el gateo (favorecer el gateo le dará fuerza en piernas y brazos, mejorará su coordinación y el equilibrio en la marcha).
  • Ponle un ratito de pie apoyado en algún mueble (prueba primero sobre tus rodillas). Cógele de las manos y anímale para que aprenda a dar los primeros pasos. Apoyado sobre el mismo mueble, enséñale a sentarse lentamente en el suelo sin tirarse.
  • Ofrécele objetos atractivos (no peligrosos) a cierta distancia para que se entusiasme y vaya a por ellos.
  • Cuando se mantenga sentado ofrécele un objeto grande, como una pelota, para que se suelte y se apoye sobre ella.
  • Estando tumbado boca arriba, apoya sus pies sobre tu abdomen para que trate de empujarte con las piernas.
  • Crúzale las piernas y anímale a que las separe.

Coordinación viso-manual y prensión

  • Dale un objeto para que lo sujete con una mano, a continuación un segundo objeto para que aprenda a sostener una cosa con cada mano (al principio los soltará pronto, pero poco a poco los irá manteniendo más tiempo en las manos).
  • Colócale diferentes objetos en un recipiente (caja, cubo, etc.) y enséñale como se sacan para que te imite. Si, además, vas nombrando lo que sacas, poco a poco irá asociando los nombres a los objetos correspondientes.bebes con pelota de futbol
  • Tírale despacito una pelota grande y haz que te la devuelva empujándola con sus manos.
  • Clava en una caja de zapatos lapiceros (sin punta) o palitos y anímale a que los saque.
  • En el suelo o en la mesa, coloca cochecitos, cajitas u otros objetos pequeños y juega con el/ella a empujarlos con el dedo índice.

De 10 a 12 meses

Locomoción

  • Ponte con tu bebé a empujar objetos “grandes” como por ejemplo una silla. Esto le ayudará en el desarrollo de su desplazamiento.
  • Cuando empiece a andar, solo es necesario estar cerca para que se sienta seguro. Antes de eso, puedes utilizar un objeto, como por ejemplo un palito para que lo agarre de un extremo y tu de otro. Esto irá favoreciendo la distancia.
  • Haz que se mantenga un rato de pie sin ayuda/apoyo.
  • Estando sentado en el suelo o en una colchoneta puedes colocar un objeto a su espalda para que se gire y lo coja.
  • Siéntale en tus rodillas y juega con el/ella al “galope”.
  • Acostado boca abajo, anímale a que se incorpore hasta que se ponga de pie.

Coordinación viso-manual y prensión

  • Ofrécele objetos pequeños como uvas, palomitas, etc., para que pueda manipularlos con sus deditos. Ten cuidado que no se los meta en la boca y se pueda atragantar.Juego de argollas
  • Ofrécele juegos de aros en vástago (de madera o plástico) para colocarlos y que los quite uno a uno. Cuando haya aprendido a sacar los aros, enséñale a ponerlos de nuevo en su sitio.
  • Anímale a que introduzca objetos pequeños por orificios a medida. Hay muchos modelos en el mercado, pero también los puedes fabricar con cajas de zapatos.
  • Píntale garabatos sencillos con ceras en un papel (preferiblemente bien sujeto a la mesa) para que intente imitarlos.
  • Busca cajas o cajones de diferentes tamaños para guardar objetos dentro. Intenta que algunos sean transparentes para que se vean caer en su interior cuando los guarde.
  • Juega a juegos de manos como “los cinco lobitos” o “éste compró un huevo…”.
  • Búscale objetos que pueda apilar: cubos, cajas, etc.
  • Juega con el a tapar objetos con cajas o telas y anímale a que te imite.
  • Ofrécele objetos musicales.

Por último, desde Creciendo Juntos, te recomiendo que cuando realices los ejercicios con tu niño/a, lo hagas de manera suave y cuidadosa. No le fuerces. Si hoy no está dispuesto/a a colaborar, tal vez mañana sea mejor momento. Debe percibirlo como un juego, no como una obligación. Mientras jugáis juntos, observa sus reacciones, ellas te dirán si vas por buen camino.

¡Y que no se te olvide disfrutarlo: el proceso puede ser muy divertido y enriquecedor. Solo hay que ponerle paciencia y mucho amor!

familia feliz con bebe

¿Es normal que…? (1/3)


Mis colegas estarán familiarizados con esta pregunta. Parece ser que, averiguar que somos psicólogos (infantiles) y preguntarnos por la “normalidad” de una u otra conducta, va de la mano. Y es lógico. A todos aquellos que tenéis hijos/as os preocupa saber si el vuestro/a se está desarrollando de manera adecuada.

Por esto mismo, decido empezar mis publicaciones con la serie de tres entregas: ¿Es normal que…?, que es un resumen de lo que en Psicología Evolutiva se considera el desarrollo “normal” de un niño/a. Date cuenta que entrecomillo la palabra normal. Porque la normalidad es muy relativa. Lo que para una cultura es normal, puede no serlo para otra. Es más, dentro de una misma cultura, un niño sin problemas genéticos que crece en un ambiente rico en estímulos, desarrollará determinadas capacidades antes que un niño en un ambiente deprivado (pobre en estímulos).

Cierto es que existen hitos en el desarrollo psicomotor que deberán aparecer dentro de unos márgenes temporales y que irán indicando si el desarrollo de tu hijo/a se está produciendo con “normalidad”.

desarrollo-bebe

Tienes que estar alerta, observar mucho a tu hijo, ayudarle a que desarrolle por si mismo sus capacidades y consultar a un profesional en caso de duda. Muchos “retrasos” en el desarrollo se solucionan trabajando con el niño si se detectan a tiempo. Y de no ser así, cuanto antes se localice la raíz del problema, más fácil será empezar a buscar soluciones.

La guía, que te presento en las dos siguientes publicaciones, está basada en una previamente elaborada por Miguel Ángel Baca, porque es un excelente profesional con muchísimos años de experiencia con niños y porque me parece muy completa y fácil de entender. Pretende ser una guía para que observes el desarrollo de tu hijo/a, no para que te alarmes si no cumple a rajatabla el esquema. Recalco que hay unos márgenes de tiempo aceptables para adquirir capacidades dentro de la normalidad. ¡Cada niño tiene su ritmo!

¿Es normal que…? (2/3)

¿Es normal que…? (3/3)