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Psicología positiva


 Después de varios meses con el blog en marcha me he dado cuenta de un pequeño error por mi parte. Como ya sabes, mi eslogan dice:

“Psicología en positivo para mayores y pequeños”.

 ¡Y resulta que no te he hablado sobre la Psicología Positiva! En fin, como más vale tarde que nunca, me dispongo a darte algunas pinceladas sobre esta nueva corriente que tanto me gusta. Y para empezar, me vas a permitir que te cuente una pequeña historia.

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Cuenta la historia que, una calurosa mañana de verano, un hombre se hallaba sentado sobre la hierba, bajo las ramas de un frondoso roble, disfrutando de la suave brisa y de la hermosa vista de su huerto.
Aquel día había decidido darse un buen descanso para contemplar con placer los árboles y las hortalizas que durante mucho tiempo había ido cuidando con esmero.
Acertó a parar por allí un caminante, con quien inició una animada conversación. Al cabo de un rato, el caminante comenzó a sugerir al dueño del huerto porqué no se esforzaba un poco más y, en vez de perder el tiempo sentado, se afanaba por mejorar la producción de su huerto.
El recién llegado no hacía más que proponer consejos: trabajando más en el huerto aumentaría la producción de tomates, con cuyos beneficios podría comprar más tierras, cultivar más, y, en un futuro, incluso establecer una empresa de tomate en conserva.
A cada nueva propuesta, el dueño del huerto preguntaba al caminante: “Y eso, ¿para qué?”.
La razón final resultó ser esta: “Porque si usted trabaja con esfuerzo y diligencia, un día podrá venir aquí y sentarse a disfrutar y ser feliz con lo que ha alcanzado”.
A lo que el dueño del huerto contestó: ” Y, ¿qué cree usted que estoy haciendo yo en este momento?”
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A lo largo de la historia, muchos seres humanos han llegado a la conclusión de que nuestra meta primordial es la felicidad, pero a pesar del tiempo transcurrido, todavía nos resulta difícil saber como alcanzar ese bien tan preciado. Tal y como le pasa al caminante de la historia, tendemos a creer que la felicidad vendrá en un futuro lejano (que probablemente consistiría en posesiones materiales o circunstancias externas favorables) en vez de pensar que es posible ser feliz aquí y ahora. Sin dejar de lado el pasado y el futuro, es posible ser más consciente del momento presente y saborear la felicidad, sin necesidad de posponer esa meta para un futuro.

Muy bien, pero… ¿Qué es la Psicología Positiva?

La Psicología Positiva surgió en Estados Unidos a finales de los noventa como un movimiento renovador y que, de forma breve, puede definirse como “el estudio científico de lo que permite prosperar a los individuos y a las comunidades”.

Según Seligman y Csikszentmihalyi (dos figuras muy importantes dentro la psicología actual), el propósito de la Psicología Positiva consiste en empezar a cambiar el punto de vista de la psicología, pasando de la preocupación única en reparar las peores cosas de la vida, a la construcción de las cualidades positivas. Esto nos lleva a tres pilares básicos de estudio: las emociones positivas, los rasgos positivos y las instituciones positivas que facilitan el desarrollo de dichas emociones y rasgos.

En busca de la felicidad

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Aquella mañana de comienzos de otoño, me asomé a la ventana y me llamó la atención un brillante resplandor amarillo en la copa de uno de los álamos del jardín, frente a mi casa. Al contemplar aquel color tan bello, un sentimiento de alegría se encendió de pronto en mi pecho. Al cabo de unos instantes, sonreí y comprendí que la felicidad no estaba en las hojas de aquel árbol, sino que se albergaba en mi interior, en mi modo de percibir y valorar la belleza. Y sentí un profundo agradecimiento por todos los seres y todas las circunstancias de mi vida que, de un modo u otro, me habían ayudado a cultivar la capacidad de apreciar lo bello y disfrutar de un paisaje.

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Este extracto, sacado de uno de los primeros manuales en los que leí sobre Psicología Positiva, describe muy bien el hecho de que el bienestar no depende tanto de las cosas externas, sino de como las percibimos. Es decir, para ser feliz hay que desarrollar capacidades y fortalezas personales que nos ayuden a disfrutar las cosas y a alcanzar equilibrio y satisfacción en nuestra vida.

De hecho, diversos estudios han coincidido en que hay tres factores importantes que determinan la felicidad:

  • El valor de referencia. Se refiere a los aspectos biológicos, heredados genéticamente, que determinan las bases de nuestro temperamento. Se ha descubierto que en torno al 50% de los factores que nos predisponen a ser felices son heredados, y por tanto imposibles de cambiar.
  • Las circunstancias. Factores como el nivel de ingresos económicos, el matrimonio, la salud o el trabajo tienen un efecto limitado sobre nuestra felicidad y no son tan determinantes como parecen. En contra de lo que suele creer todo el mundo, solo explican el 10% de las causas de nuestro bienestar.
  • La actividad deliberada. Este punto es el más importante a mi parecer, ya que nos dice que el 40% de las causas de nuestra felicidad depende de nosotros, es decir, de lo que hacemos en nuestra vida cotidiana y de nuestra manera de pensar.

En resumen, desde Creciendo Juntos Optimista_thumbquiero transmitirte que aunque es cierto que no puedes cambiar tu constitución biológica, y que a menudo sientes que tienes poco control sobre las circunstancias externas, estás en plena disposición para trabajar sobre tus variables de personalidad, de mejorar tu modo de pensar, de sentir y de actuar para lograr una vida más satisfactoria.

A modo de cierre, me comprometo a escribir en la próxima entrada sobre varias maneras de acercarte a esa felicidad que tanto ansiamos todos. Estoy hablando de la práctica de la atención plena (o mindfulness) y del desarrollo de las fortalezas personales.